Reflexión: Lección de la Mariposa
September 30, 2008
Un día, un hombre sentado al borde del camino bajo un árbol,
observó cómo la oruga de una crisálida de mariposa intentaba abrirse
paso a través de una pequeña abertura aparecida en el capullo.
Estuvo largo rato contemplando cómo se esforzaba, hasta que, de repente,
pareció detenerse y que había llegado al límite de sus fuerzas: no conseguiría ir
más lejos. O así creía él.
El Hombre decidió ayudar a la mariposa: agarró una tijera y ensanchó el orificio del capullo. La mariposa, entonces, salió fácilmente. Pero su cuerpo estaba blanquecino, era pequeño y no tenía las alas aplastadas. El hombre continúo observándola, porque esperaba que, en cualquier momento, sus alas se abririrían y estirarían y el insecto se echaría a volar. Nada ocurrió. La mariposa vivió poco y murió. Nunca voló, y las pocas horas que sobrevivió las pasó arrastrando lastimosamente su cuerpo débil y sus alas encogidas.
Aquel caminante, con su gentileza y voluntad de ayudar, no comprendió que el esfuerzo necesario para abrirse camino a tráves del capullo, era la manera que Dios había dispuesto para que la circulación de su cuerpo llegara a las alas, y estuviera lista para volar, una vez que hubiera salido al exterior.
Algunas veces, justamente es el esfuerzo lo que necesitamos en nuestra vida. Si Dios nos permitiese vivir sin obstáculos, quedaríamos inválidos. Nunca llegaríamos a nuestra plenitud.
“EL EXITO EN LA VIDA SE MIDE POR LOS OBSTACULOS QUE HAS TENIDO QUE ENFRENTAR EN EL CAMINO”

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